Aprendiendo a vivir con mis sentimientos

San Bartolomé de Gavín

Saliendo de Gavín en dirección a Ordesa y a escasos 2 kilómetros, llegamos al tunel de Gavín. Nada más atravesarlo, tomamos la pista a mano izquierda (apta para todo tipo de vehículos) que transcurre paralela al barranco y en pocos minutos nos acerca a la ermita de San Bartolomé de Gavín.

Ermita de San Bartolomé de Gavín

El entorno de la ermita, es un lugar perfecto para una merienda familiar. La pradera que se extiende en la parte delantera del templo, resulta un sitio inmejorable para dar descanso al cuerpo, tomar el sol y abandonarse a la meditación o enfrascarse en una novela. Los más jóvenes mientras tanto, pueden disfrutar buscando frutas silvestre (fresitas, moras, chordones, …), o simplemente, corretenado sin peligro ninguno.

Para visitar el interior de la ermita, hay que solicitar la llave al párroco de Gavín que vive en la abadía contígua a la iglesia del pueblo.

Paseo hasta la fuente

Dando un paseo de unos minutos, podemos acercarnos a la fuente de San Bartolomé, donde encontraremos una excelente agua fresca, para refrescarnos, por dentro y por fuera.

San Bartolomé de Gavín

La ermita de San Bartolomé de Gavín, resulta ser el solitario resto de lo que debió ser iglesia parroquial de una desaparecida localidad. Su construcción se data entre 1050 y 1060. De la misma solo se conservaba la torre y una pequeña porción del muro sur. La Asociación Amigos de Serrablo, llevados de su encomiable actividad se “inventó” la nave de la iglesia, reconstruyéndola a partir de su planta. Así pues, al visitar este templo, hay que tener claro que de su edificación original lo que se conserva, de una gran belleza y excepcionalidad, es su torre.

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